Desde
el punto de vista económico de vista económico, Córdoba había estado
más ligada por su comercio al Alto Perú y a Cuyo que a Buenos Aires.
Cuyo, a su vez, estaba más cerca de Santiago de Chile que de la capital
y en general todas las provincias del norte dependían desde todo punto
de vista del Alto Perú. Asimismo, la mayoría de ellas no compartían la
política oficial adoptada desde un principio del libre comercio, ya que
esto perjudicaba sus economías internas.
Una
vez declarada la Independencia en 1816, la situación económica de la
Argentina era muy débil. El país casi no tenía industrias y por lo
tanto, se comenzó a depender cada vez más de quien sería el principal
comprador y vendedor de la Argentina: el Reino Unido.
Modelo Agroexportador (1860 - 1930)

Con
la llamada Conquista del desierto se logró integrar al país extensiones
de tierras arrebatadas a la población aborígenes que fueron derrotadas.
A partir de 1880 el modelo económico pasa a ser el de grandes
estancias productoras de productos exportables como carne y granos. El
país tienen fuertes lazos comerciales con Inglaterra que pasa a ser el
principal financista e inversor en el país, especialmente en los
ferrocarriles que se extienden a casi todas las provincias convergiendo
en Buenos Aires y Rosario que actúan como puertos exportadores de los
productos agrarios. La mayoría de los productos industriales son
importados, pero ya se comienzan a formar algunas industrias livianas
que no incorporan demasiada tecnología, sobre todo en áreas como
frigoríficos, alimentos, bebidas, materiales para la construcción,
jabón, tabaco y algunas textiles. La expansión económica provocó una
carencia de mano de obra y en este período se produce una gran afluencia
de inmigrantes europeos, sobre todo españoles e italianos que se
concentraron en las zonas del litoral sobre todo. La elite económica
estaba formada por los grandes propietarios de tierras que eran
anglófilos y liberales. Este modelo económico tenía sus altibajos y se
produjeron crisis como la de 1890 producto del alto endeudamiento.
Estas crisis estallaban cuando había algún deterioro en los términos de
intercambio, o cuando el Banco de Inglaterra incrementada sus tasas de
interés, encareciendo el financiamiento y provocando un retiro de los
capitales invertidos. A principios del siglo XX comenzaron a formarse
organizaciones sindicales de extracción aunque estos movimientos fueron
en muchos casos reprimidos en forma sangrienta, estas luchas igualmente
consiguieron algunas reivindicaciones. Durante la primera guerra
mundial se produce un período de crecimiento de la industria debido al
faltante de productos importados. En el año 1929 se produce el crack de
la bolsa de Wall Street y con ello se desencadena una crisis ya que cae
la demanda de los productos exportables, y se produce una gran caída
económica del país con alta desocupación, lo que lleva al derrocamiento
del gobierno democrático y plantea la necesidad de un nuevo modelo
económico.

Modelo de Sustitución de Importaciones (1932 - 1952)
Después
de la Crisis de 1929, un nuevo modelo de crecimiento económico comenzó a
surgir lentamente, aunque de un modo considerablemente diferente al de
otros países de la región.

Por
un lado los sectores exportadores de productos ganaderos y cerealeros,
principalmente los grandes latifundios y las empresas frigoríficas y
ferroviarias británicas, intentaron recrear el modelo exportador. El
Pacto Roca-Runciman de 1933 entre Argentina y Gran Bretaña tenía ese
objetivo.

Por
otra parte, y en sentido paralelo, comenzó a desarrollarse durante el
período 1930 - 1943 un proceso de industrialización por sustitución de
importaciones, con eje en empresas estatales con fuertes influencia
militar (YPF, Fabricaciones Militares, Altos Hornos Zapla), y algunas
filiales de grandes empresas norteamericanas y sobre todo una gran
cantidad de fábricas pequeñas y medianas de capital nacional,
especialmente en el sector textil. También se forman algunas empresas
estatales. Ante estos estímulos se comienzan a canalizar los esfuerzos
del sector privado a la producción de bienes de consumo industriales,
alejándose algo de la inversión agrícola.
Peronismo (1932 - 1952)
Con
el triunfo del peronismo en 1946 se produce un boom de
industrialización, solamente frenada por la necesidad de generar divisas
para la adquisición de bienes de capital para la industria. Se produce
en esta etapa una integración de las clases más bajas al consumo,
debido a la política redistributiva del gobierno de Perón, lo que
dinamiza aun más la actividad industrial. El cuello de botella de este
desarrollo fue la carencia de industrias pesadas y la carencia de
recursos energéticos de manera suficiente, por ello se daban ciclos de
crecimiento con aumento del poder adquisitivo del salario, lo que
llevaba a una mayor demanda de insumos importados para la industria, lo
cual traía aparejada con el tiempo una crisis y un ajuste del tipo de
cambio provocando inflación y caída del salario real, hasta alcanzarse
un nuevo equilibrio y una nueva etapa de expansión. La influencia de
Inglaterra como potencia distribuidora de capitales disminuye
sensiblemente, tomando su lugar Estados Unidos Las nuevas industrias
se concentraron sobre todo en la zona del litoral por lo que el estado
interviene activamente para desarrollar otras zonas como Córdoba. Un
instrumento de desarrollo y paliativo de la carencia de industria pesada
fue la creación de Fabricaciones Militares que producía insumos básicos
como hierro y acero, ácido sulfúrico, armamentos, etc. También tenemos
desarrollo de YPF como productora de Petróleo y como generadora de
negocios para sus proveedores de insumos, aunque no llegaba a colmar
las necesidades energéticas del país. La actividad sindical pasa en la
etapa peronista a ser absorbida por este movimiento con diferentes
matices, el Estado pasa a regular las relaciones obrero patronales
enmarcándolas en los convenios colectivos de trabajo que persisten hasta
la actualidad, para asegurar la cooperación mutua.
Desarrollismo (1952 - 1975)

Luego
del golpe del 55 el peronismo es proscripto, y se intenta abrir la
economía a algunas inversiones extranjeras situación que ya había
comenzado a insinuarse en la segunda presidencia de Perón. En los años
60 se logra desarrollar los complejos metalmecánicos y petroquímicos
para abastecer a la industria liviana.
El modelo que
presentaba el desarrollismo era un modelo creado para solucionar la
permanente falta de divisas por la ausencia de industria pesada a partir
de la llegada al país de empresas multinacionales con las que se
firmaron importantes contratos.
Si bien ingresaron una cantidad importante de empresas, no se logró el efecto deseado ya que no incorporaron
"industria pesada",
sino que se dedicaban a la producción de bienes de consumo durables
(automotores, electrodomésticos, etc.) de forma que en vez de resolver
el problema, lo agudizaron porque necesitaban más importaciones con la
consecuente salida de divisas.
Estos
años son de conflicto debido a la lucha peronista para poder volver al
gobierno, lo cual se consigue en el '73. Esta es una época signada por
la violencia política y además estalla una crisis petrolera
internacional que afecta a la economía mundial. En 1976 se produce un
golpe de estado en Argentina que instaura un nuevo modelo económico.
Modelo Aperturista (1975 - 1983) Hiperinflación

Durante
el último año de gobierno de Maria Estela Martínez de Perón, en 1975
asumió en el Ministerio de Economía Celestino Rodrigo quien intentó
aplicar un modelo que favorecía la acumulación financiera dejando de
proteger la industria nacional.

Con
la llegada del proceso al gobierno se produce un cambio en el modelo
económico. Se abren las importaciones y se flexibilizan a punta de
pistola las relaciones laborales. Además el gobierno recibe apoyo de la
comunidad financiera internacional que le facilitó los fondos para
afrontar los desequilibrios fiscales, y fija pautas cambiarias que
facilitan la entrada de capitales golondrinas especulativos, que
intervienen sólo en negocios financieros. Esto provoca una decadencia
de la industria y una baja del poder adquisitivo de los salarios. El
país se concentra en exportar commodities y cada vez más es necesario
generar mayores excedentes para pagar los intereses de la deuda y la
fuga de capitales especulativos. Por otro lado la apertura de la
economía permitió el ingreso de bienes importados de consumo masivo, lo
que en muy pocos años provocó la destrucción de gran parte de la
industria nacional. Al combinar importaciones abiertas con dólar barato
ocurría que esos productos ingresaban al país a precios inferiores a
los de industria argentina. El país se encontraba expuesto cada vez más
a los vaivenes de los mercados financieros internacionales que provocan
periódicas crisis y devaluaciones, y alta inflación.

Con
el regreso de la democracia en 1983 esta situación no cambia demasiado,
pero en la presidencia de Menem se profundiza aun más la tendencia con
la venta a precio muy bajo de las empresas estatales, de esta manera el
estado pierde su rol en la economía y se limita a ser un mero recaudador
de impuestos que se dedican en gran parte a pagar los intereses de la
deuda externa que sigue aumentando. Con los recursos provenientes de
estas ventas y de un mayor endeudamiento, se logra un breve período de
bonanza signado por la paridad peso dólar mediante la ley de
convertibilidad que ayudó a combatir la inflación, pero a su vez le dio
un seguro de cambio a las inversiones especulativas. Las industrias se
concentran en manos de grandes grupos transnacionales que se dedican a
actividades de alta tecnificación y poca mano de obra, enfocadas al
consumo masivo y a la exportación de commodities muchas de origen
agropecuario como los derivados de la soja. En 1998 comienza una serie
de crisis internacionales que provocan una fuga de capitales y una
recesión, la desocupación se generaliza y llegan a bajar incluso los
salarios y jubilaciones de manera real y nominal. Todo esto finaliza en
2001 con un crack del sistema bancario, se congelan los depósitos y la
economía colapsa. Ante esto estalla el descontento popular que termina
derrocando al gobierno de De la Rúa.


Las
políticas económicas neoliberales adoptadas desde la década de 1970 por
los gobiernos militares, y seguidas por los gobiernos civiles,
determinaron una concentración progresiva de la riqueza e hicieron que
la población perdiera el nivel de vida que había alcanzado a mediados
del siglo XX con un aumento exponencial de la deuda externa nacional,
que se elevó de 7.875 millones de dólares al finalizar 1975, a 45.087
millones de dólares en 1983.
Modelo Menemista


Las
reformas económicas de esta década se han basado en la privatización de
los servicios públicos y en la apertura de la economía. En 1991, el
ministro de economía Domingo Caballo recurrió a la paridad del peso
argentino con el dólar estadounidense (Ley de Convertibilidad) debido en
parte a la acuciante inflación que sufrió el país a fines de los '80.
Comenzaron a registrarse así altas tasas de crecimiento entre 1991 -
1994 y 1996 - 1998. En 1995 por el Efecto Tequila - que demostró cómo
un hecho externo podía influir en el país producto de la globalización -
provocó un crecimiento negativo del PBI. Éste llego a alcanzar los
300.000 millones de dólares en 1998. El PBI per cápita nominal, el más
alto durante la década del '90 en América Latina llegó a los 8.300
dólares ese mismo año. Las exportaciones pasaron de 12.500 millones de
dólares en 1990 a casi 27.000 millones de dólares en 2000 con un
aumento del 110% en ese período. Todas estas cifras fueron record para
el país. Sin embargo, este modelo produjo una concentración económica
en los sectores financiero, de servicio y agro-exportador, al mismo
tiempo que una desocupación estructural cercana al 20% en sus peores
momentos. Desde 1994 hasta el tercer trimestre de 2006 la desocupación
a nivel nacional ha sido siempre de dos dígitos. La pobreza medida en
el aglomerado Gran Buenos Aires osciló en ésta década entre 33,7% en
1990, el 16,1% en 1994 y 26,7% 1999, siendo más baja de la registrada en
la crisis hiperinflacionaria de fines de los '80.
En
1995, la economía local se vio afectada negativamente por el llamado
Efecto Tequila, que provocó un aumento inédito de la desocupación a
nivel nacional hasta un 18,4%. También se revirtió la tendencia
descendente del índice de pobreza, que en el aglomerado del Gran Buenos
Aires (el más importante del país), entre 1990 y 1994 había llegado a un
mínimo del 16,1%. A excepción de 1995, en la década del '90 la
economía creció fuertemente hasta mediados de 1998.
Modelo Distribucionista (Kirchnerista 2001 - 2011)
- Néstor Kirchner (1950 - 2010)
En
materia económica, Néstor Kirchner hereda una serie de problemas
importantes. Quizás el más importante es que la mitad de la deuda
pública argentina estaba en default. Un default que si bien era
inevitable en el año 2001 fue anunciado de la peor manera posible, en
medio de una suerte de festejo en el Congreso. Y también seguido por
una serie de medidas, que si bien eran inevitables, se pusieron en
marcha de la peor manera y esto provocó una enorme convulsión económica,
política y social en el año 2002 durante el gobierno de Duhalde.
También en ese momento hay una violación de los contratos de muchos
actores de la economía (fueron confiscados los depósitos y pesificados
de forma asimétrica: quienes debían dólares en algunos casos pasaron a
deber pesos, en otros seguían debiendo dólares y el gobierno reprogramó
compulsivamente los depósitos, ofreciendo hacer un canje que se llamo el
"Corralón"), había 14 monedas en circulación.
Una
parte significativa de la responsabilidad de la crisis que vivió la
Argentina entre 1998 y 2002 ha sido puesta sobre el FMI. En un discurso
ante la asamblea General de las Naciones Unidad en 2004, el Presidente
Néstor Kirchner dijo:
"Se hace necesario un
urgente, fuerte y estructural rediseño del Fondo Monetario Internacional
para que pueda prevenir crisis y ayudar a su solución, cambiando el
rumbo que lo llevó de prestamista de fomento a acreedor con demanda de
privilegios."
Con la crisis de diciembre de 2001, la Argentia entró en
cesación de pagos (default) de su deuda externa. El 14 de enero de 2005
se lanzo oficialmente la operación de canje de la deuda en default. El
proceso de reestructuración de la deuda externa fue largo y complejo
para quienes decidieron ingresar en el canje. La Argentina ofreció un
descuento importante sobre sus obligaciones (aproximadamente el 70%) y
finalmente lo colocó en un 76% (esta oferta no incluyó el FMI y otros
organismos internacionales, con quienes el país ha cumplido sus deudas).
En
diciembre de 2005, el presidente Néstor Kirchner decidió liquidar la
deuda argentina con el FMI en un solo pago, sin nueva financiación, por
un total de 9.810 millones de dólares utilizando las reservas
internacionales que alcanzaron un valor de 28.000 millones de dólares
ese año, reduciéndose éstas a 18.000 millones de dólares en enero de
2006.
A partir del gobierno de Néstor Kirchner, el
sector productivo, y fundamentalmente el industrial, se transformó
nuevamente en el centro de la economía argentina. Es decir, desde el
2003 se verificó un proceso de industrialización de la economía
nacional. En este sentido, l instauración del modelo de valorización
productiva se tradujo en un aumento de la inclusión social como
resultado de la generación de puestos de trabajo, reducción de la
pobreza y la indigencia y una mejora en la participación de los
asalariados en el producto y en la distribución del ingreso.

Asimismo,
se produjo un fuerte proceso de desendeudamiento externo como resultado
del exitoso canje de la deuda y el pago al Fondo Monetario
Internacional. Por su parte, se experimentó un proceso de
diversificación de las ventas externas aumentando la participación de
las exportaciones con mayor valor agregado. Además, se verificó un
aumento de la sostenibilidad del modelo económico a partir del superávit
comercial y fiscal y del incremento constante de las reservas del Banco
Central de la República Argentina.
Por último, este
nuevo modelo de desarrollo se sustentó fundamentalmente a partir del
crecimiento constante del mercado interno como resultado de la
generación de puestos de trabajo, el aumento de los salarios a partir de
la reactivación de las paritarias, el aumento de las jubilaciones, el
incremento de la inversión pública y la expansión del gasto público
social. Todos estos factores generaron un aumento permanente del
consumo y del mercado interno.
- Cristina Fernández de Kirchner
El
modelo económico de Cristina Fernández de Kirchner que se estructura en
Argentina, busca el crecimiento económico en consonancia con políticas
sociales inclusivas en la educación, la salud, la vivienda y otras
necesidades populares. Todo ello bajo la intervención del gobierno,
porque como diría la propia Presente argentina:
"...sabemos que lo que no hace el Estado, no lo hace nadie".
Con
este objetivo, son múltiples los programas desarrollados en las
diversas ramas de la vida social y económica. Por ejemplo, han sido de
gran impacto para el combate de la pobreza los planes nacionales de
desarrollo local y economía social
"Manos a la obra" y los de seguridad alimentaria
"El hambre más urgente" y
"Familia".
El
impacto de estas estrategias es visible en el mejoramiento de las
condiciones de vida de los argentinos y en la disminución del desempleo.
En los años de gobierno, al igual que durante el gobierno de Néstor
Kirchner, la desocupación continuó disminuyendo, aunque con algunos
altibajos, y esta vez descendió hasta cerca de un 8% , lo que implica
una mejora en comparación al índice del 2003 (16%). Asimismo, la
pobreza ha tenido una baja inédita en el último lustro del 51 al 20% y
la participación de los trabajadores en el PBI, en igual período, se ha
incrementado del 33/34 al 43%.
Para la economía
argentina, el 2008 constituyó el quinto año consecutivo de crecimiento,
considerado el más importante en los últimos 200 años de la historia de
esa nación. Las inversiones tuvieron un incremento de su mínimo
histórico más reciente y ya se han superado los niveles máximos de la
década de los 90, sin endeudar al país. Gran parte de ese dinero se ha
invertido en obras sociales y de bien público, lo cual hace una década
era interpretado como mero gasto público por las autoridades.
Ante
los efectos de la crisis financiera mundial, Argentina vienen adoptando
desde finales del año anterior un paquete de medidas para impulsar la
actividad económica, estimular el mercado y consumo interno ante las
restricciones del externo, reducir las importaciones y controlar los
despidos, en el cual se incluye la prefinanciación de la industria
automotriz, algunos productos del agropecuario, el capital de trabajo,
entre numerosas áreas.
La estatización de los fondos
privados de pensiones y jubilaciones, que había constituido una de las
más escandalosas acciones de la política generalizada de privatización
llevada a cabo por el ex presidente Carlos Menem, ha sido también de las
más importante y radicales acciones adoptadas dentro del plan económico
gubernamental para enfrentar el difícil contexto internacional.
El objetivo del gobierno argentino es continuar creciendo, pues tiene como premisa que
"de la crisis se sale solamente con crecimiento económico".
No obstante, la Presidente ha advertido a la Nación sobre el carácter pragmático de los pasos que se dan en este sentido:
"vamos
a tener que acostumbrarnos en los tiempos que corren a la
flexibilización, la armonización y el cambio de políticas, que pueden
ser buenas hoy pero dentro de tres meses comprobarse que no alcanzaron
el resultado esperado, y que si no alcanzaron el resultado esperado
monitoreadas deben ser cambiadas, revisadas, corregidas...".
En
política exterior, las relaciones de Argentina con los países del
área se han continuado profundizando y el camino a una mayor integración
latinoamericana se consolida en estructuras como el MERCOSUR y el Grupo
de Río.
El 26 de octubre e 2010 falleció mientras
estaba en su casa de El Calafate el ex presidente Néstor Kirchner,
esposo de la presidente Cristina Fernández de Kirchner y durante sus
exequias miles de personas, especialmente jóvenes desfilaron frente al
féretro al grito
"gracias Néstor" y
"fuerza Cristina" constituyendo un masivo apoyo popular.
Las
claves sobre las que se apoya el entramado económico del gobierno
reconoce un importante nivel de reservas, solvencia fiscal y
vencimientos manejables que tornan impracticable la posibilidad de un
default en el corto o mediano plazo.