lunes, 13 de abril de 2015

6º C - Contexto Sociohistórico

En la etapa primitiva de la humanidad cada cual producía sólo lo que necesitaba (vivienda, alimento, vestido, armas y herramientas).  A medida que el hombre evoluciona socialmente, comienza a aparecer el intercambio como forma rudimentaria de comercio:  cada familia o grupo o tribu canjea lo que ha producido en exceso, por aquellos bienes que necesitan y que a su vez les sobran a otros.  Muchos sociólogos coinciden en que la evolución primaria de las sociedades se ha dado entres etapas sucesivas:  Recolección (frutos, caza y pesca); Cría de animales y Agricultura.  En esta primera fase de la historia las relaciones económicas fueron evolucionando desde la producción en familia o tribu hasta el intercambio, y desde la propiedad colectiva o grupal, hasta la propiedad privada.  Recién con el derecho romano se establecen los principios de la propiedad privada de los bienes, base fundamental de una economía capitalista.  Mientras tanto el trabajo, factor primordial de la producción, es ejercido por los esclavos ya que resulta indigno de un hombre libre.
  
La evolución de las ideas económicas

El pensamiento económico fue evolucionando a través del tiempo, hasta desembocar en la creación de la Ciencia económica moderna.  Esta evolución estuvo muy ligada a los avances de las técnicas productivas y del modo de intercambiar bienes y servicios.

¿Cómo se fueron produciendo estos avances técnicos?

  • Hacia la producción de alimentos
Durante gran parte de la Prehistoria, los hombres se han ocupado de su propia subsistencia, obtuvieron sus alimentos mediante la caza, la pesca y la recolección de raíces, frutos y semillas, no conocían la agricultura ni la cría de ganado.  Eran grupos nómadas, habitaban en cuevas o refugios, se trasladaban de un lugar a otro para conseguir nuevos alimentos.  Con el tiempo, algunos pueblos fueron aprendiendo una serie de técnicas productivas que les permitieron criar ganado, sembrar y cosechar, fabricar piezas de cerámica entre otras cosas.  Ante la necesidad de vigilar los cultivos y los rebaños estos pueblos se volvieron sedentarios.  Estrecharon vínculos a través de la cooperación y el intercambio pudieron acceder a más altos niveles de vida, a mejores y mayores cantidad de bienes y a numerosas prestaciones "inmateriales" denominadas servicios.
  • El aumento de la productividad del trabajo
Los avances en el conocimiento de las técnicas productivas y el perfeccionamiento de la organización social permitieron aumentar la productividad del trabajo, lo producido por una persona en una cantidad de tiempo determinada.  Cuando la producción superas el límite de lo necesario para cubrir las necesidades básicas de una población, se genera un excedente de producción.  En consecuencia  fueron desarrollándose gradualmente en diferentes actividades productivas y no productivas, intelectuales y manuales, etc.  También se produjeron conflictos en torno de las riquezas producidas.  Cuanto mayores riquezas se generaban, aumentaba el deseo de dominar y utilizar esa riqueza para provecho personal.
  • Los frutos de la especialización en el trabajo
A medida que las sociedades se tornaban más complejas y las actividades productivas se diversificaban, se fue produciendo una progresiva división del trabajo, la especialización en determinadas tareas.  Muchos se dedicaron a trabajar los metales, cuero, barro, otros a producir alimentos, como pan, vino, aceite, etc.  Otros de perfeccionar las técnicas de los cultivos, construir canales, etc.  La especialización reforzó la necesidad de intercambiar lo producido en exceso  con productos que otros ofrecían a partir de su propio esfuerzo.  Éste fue el origen del comercio, bajo la forma de trueque.
  • Del trueque al uso del dinero
Por medio del trueque, las personas intercambiaban objetos o servicios, sin utilizar dinero.  La paulatina aparición del dinero significó un progreso, facilitó las transacciones y permitió satisfacer una cantidad mayor de necesidades.  En algunas regiones la sal era usada como dinero, en otros lugares se utilizaban cueros o camellos.  Como muchos de los bienes usados como moneda eran perecederos (se destruían con el tiempo) progresivamente se fueron adoptando los metales preciosos (oro y plata), eran aceptados por diversos pueblos, eran resistentes al tiempo y podían ser transportados con mayor comodidad que otros objetos.

  • Los cambios en la producción y en las formas de vida generan nuevas preguntas
 El desarrollo de las fuerzas productivas tienen relación con las técnicas de producción (en la agricultura, la industria, el transporte) y con la fuerza productiva del trabajo (que dependen de la habilidad media de los trabajadores, del desarrollo de la ciencia y la técnica, la extensión y eficacia de los medios de producción, y de las condiciones naturales).  Las relaciones sociales de producción son las que se dan entre los disitntos miembros de la sociedad, y dependen, por ejemplo, de quiénes son los que detectan la propiedad de los medios de producción.

Los cambios que a través del tiempo experimentaron las técnicas productivas y las formas de intercambio fueron transformando el mundo primitivo y con él los interrogantes que el hombre se hacía en relación con la naturaleza y con la vida en sociedad.  Los problemas económicos que se presentaban eran cada vez más complejos, involucraban múltiples actividades productivas y generaban relaciones comerciales con otros países.  Estos problemas obligaron a distintos pensadores a reflexionar para encontrar respuestas que fueran de utilidad para  los gobernantes de turno.  ¿Cómo debe funcionar una sociedad? ¿Quiénes deben gobernar? ¿Es justa la existencia de esclavos? ¿Cómo se debe distribuir la riqueza? ¿Por qué un producto se intercambia por otro en determinada proporción y no en otra? ¿Cómo se determina el precio justo? ¿Es legitimo cobrar intereses? ¿Qué medidas hay que implementar para asegurar el bienestar de la población?  Desconocían que todas estas y otras cuestiones se referían a una misma cuestión: la Economía.

El surgimiento de la Economía

En los siglos XV y XVI en un momento de cambio vertiginoso en el terreno de las ideas y de las técnicas productivas, fue cuando empezó a delinearse con claridad un campo específico del conocimiento humano que se ocupaba de estudiar cómo una sociedad se organizaba para producir, distribuir los frutos producidos y luego consumirlos.

Esa disciplina era la Economía Política, que procuraba entender por qué los hechos económicos ocurrían de una determinada forma, intentaba establecer cuales eran las medidas políticas más adecuadas para lograr prosperidad de una sociedad.  Los primeros pensadores trataban de encontrar una explicación abarcativa sobre la Economía, realizaban la difícil tarea de separar esta disciplina de otras con las cuales estaba entrelazada hasta ese momento, como la Religión, la Filosofía y el Derecho.



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