lunes, 14 de agosto de 2017

5º C - Distribución de la Renta

La Distribución de la Renta
 La distribución de la renta de un país depende fundamentalmente de:
  • Las diferencias salariales: cuando éstas son muy marcadas, la renta se distribuirá de manera poco igualitaria.
  • El reparto de la riqueza:  cuanto menor sea el porcentaje de población con acceso  la riqueza de un país, mayor será la diferencia de renta dentro de una sociedad.
La distribución de la renta en las Economías de Mercado

Los servicios que prestan el trabajo, el capital, la tierra y toda clase de instrumentos materiales de producción se incorporan a los bienes económicos en forma de valor agregado en los procesos productivos.

El valor agregado es la diferencia entre el valor de los bienes producidos y el costo de las materias primas y otros bienes intermedios utilizados para producirlos.

El sistema de economía de mercado obedece al principio de la distribución, según el cual los propietarios de los factores productivos obtienen una remuneración por su uso igual al valor que añaden éstos cuando prestan servicios productivos.  Este principio básico asocia estrechamente la producción y la distribución de la riqueza, ya que las identifica como las dos caras de una misma moneda.

La remuneración a los propietarios de los factores productivos  de la tierra, del trabajo y del capital, se determina según la contribución productiva de los servicios que prestan.

Factores productivos:
  • Trabajo - Salario o Sueldo
  • Capital - Interés
  • Tierra - Renta
Es preciso distinguir entre distribución de la renta y distribución de la riqueza:
  • La riqueza de un país es el valor neto de sus activos tangibles o físicos y financieros.
  • La renta es el total de ingresos que reciben los propietarios de los factores productivos de la economía.
La distribución de la renta de un país entre los distintos agentes económicos será el resultado de las rentas libremente obtenidas por los distintos factores productivos y también se vera fuertemente influida por la acción del sector público por los impuestos y las transferencias efectuadas por el Gobierno:
  • Impuestos:  aportes obligatorios de ciudadanos y empresas al sector público.
  • Transferencias:  subsidios y pensiones que el sector público paga a los ciudadanos y las empresas.
En la economía de mercado, la retribución de los factores productivos se determina en los mercados respectivos, siendo el más importante el mercado de trabajo.  Estos resultados se ven alterados por la intervención del Estado, mediante los impuestos y las transferencias.


CriteriosCaracterísticas
FuncionalLa renta se distribuye entre los factores de producción en forma de salarios, rentas de la tierra, intereses y beneficios.
SectorialLa renta se distribuye entre los tres sectores productivos.
Espacial o geográficoLa renta se distribuye por zonas, regiones, provincias, etc.
PersonalLa renta se distribuye entre los habitantes.

La distribución en los sistemas de planificación centralizada


En las economías planificadas centralmente (socialistas), los medios de producción eran propiedad del Estado y las decisiones clave le correspondían al poder central.  El Estado (por medio de una agencia central que confecciona los planes económicos) determinaba quién, cómo y para quién se debía producir.

Los agentes económicos carecían de libre iniciativa.  La falta de incentivos, puesto que el Estado fija salarios y precios, era una fuente continua de ineficiencias y despilfarro de recursos, lo que determina el fracaso del sistema.


Mercado de trabajo y los salarios


Como todo precio, el salario se determina en un mercado mediante la acción conjunta de la oferta y la demanda.  Una empresa contratará trabajadores siempre que ellos añada más a sus ingresos que a sus costos.  Esto quiere decir que la empresa comprará el valor de lo que produce un trabajador por unidad de tiempo, por ejemplo en una hora, con lo que le cuesta contratarlo.  La empresa sólo se decidirá a contratar a un trabajador en el caso de que el valor de lo producido por el trabajador sea mayor que el costo en que incurre al contratarlo.

La Demanda de trabajo


La demanda de trabajo es la cantidad de personas que están dispuestas a contratar las empresas en cada nivel de salarios.

El factor determinante es el salario, tanto en la oferta como la demanda.  A partir de una determinada situación, el salario se reduce, los empresarios estarán dispuestos a demandar una mayor cantidad de trabajo; por consiguiente, es de esperar que la curva de demanda de trabajo tenga inclinación descendente.

Además de estar condicionada por los salarios, la demanda de trabajo que llevan a cabo las empresas depende  de la productividad y los precios de los bienes y servicios producidos.
  • Productividad:  la demanda de mano de obra depende de la productividad del trabajo, de forma tal que un salario más elevado puede compensarse con una productividad mayor.
  • Precios de los bienes y servicios producidos:  por el trabajo tambien inciden sobre la demanda de trabajo.  Entonces si aumenta el precio de las viviendas, las empresas constructoras incrementarán su actividad y demandarán más mano de obra.
Oferta de trabajo

La oferta de trabajo depende fundamentalmente del salario y aumenta a medida que sube el nivel salarial.  La disposición a trabajar se  incrementa conforme los salarios crecen.

Además los salarios, determinan la oferta de trabajo de un país una serie de factores demográficos y estructurales.



La tasa de desempleo se define como el porcentaje de personas desocupadas respecto de la población activa.
  • Tamaño de la población total
  • Proporción de la población que está en edad de trabajar.
La oferta de trabajo de un país será mayor conforme aumenta su población total.  Si se comparan dos países que tienen la misma población total, la oferta de trabajo será menor en el que presente un porcentaje más elevado de niños y de personas mayores de 60 años.  Para expresar este hecho se recurre a la tasa de actividad.

La tasa de actividad es el porcentaje de la población activa (ocupados y desocupados) sobre la población total.

En los países desarrollados, la diferencias en la tasa de actividad suelen deberse al grado en el que la mujer se incorpora al mercado de trabajo.

Mercado de trabajo

La acción conjunta de la oferta y la demanda de trabajo determinan el salario y el nivel de empleo de equilibrio (cantidad de personas ocupadas).  

Si para un determinado grupo de trabajadores la oferta es mayor que la demanda por parte de las empresas, en ese grupo se producirá desempleo.  La existencia de desempleo se debe a que el salario vigente en el mercado de trabajo es superior al salario de equilibrio.

Diferencias salariales

Las diferencias salariales que se dan entre las distintas ocupaciones son cuestiones relacionadas con las preferencias y la movilidad laboral entre unas ocupaciones y otras.

En el mundo real las diferencias existen, hay restricciones a la movilidad ocupacional.  Si un empleo requiere una habilidad especial, un nivel educacional muy elevado o un largo período de formación profesional, a corto plazo la oferta de trabajo para ese empleo no podrá aumentar de forma apreciable, dado que un aumento sustancial de los salarios provocará un pequeño incremento de la oferta.

Si un empleo no  requiere un pequeño aptitudes ni formación especial, la actividad puede aprenderse fácilmente, la oferta sera muy sensible a aumentos en los salarios, producirá un fuerte incremento en la oferta de trabajo.  

Debemos destacar que existen otros tipos de diferencias salariales, algunas de las cuales obedecen a la naturaleza del trabajo desarrollado.  Por ejemplo, si el empleo es peligroso, desagradable o perjudicial para la salud, pocos trabajadores se sentirán inclinados a prestar sus servicios en él, por lo que los salarios tenderán a ser elevados.
A veces las diferencias salariales se deben a que el producto elaborado  por los trabajadores experimenta una fuerte demanda, lo que originará a su vez una gran solicitud de este tipo de trabajadores y en consecuencia los salarios crecerán.  En la actualidad la remuneración media  en el sector electrónico es mayor que en la siderurgia.  En otros casos las diferencias salariales se deben a las distintas calificación y formación de los trabajadores.


El capital humano y las diferencias salariales


La calificación profesional o capital humano constituye la causa más importante de las diferencias salariales entre los trabajadores.

El capital humano es el valor del potencial de obtención de renta que poseen los individuos.  Incluye la capacidad y el talento innato, así como la educación y las calificaciones adquiridas  y suele estar fuertemente condicionado por el entorno familiar.

El capital humano aumenta como consecuencia de la educación general, de la formación para el trabajo y de la experiencia.  Lógicamente toda mejora en el capital humano acarrea costos.

Hacemos notar que la educación formal en las universidades no sólo supone costos directos, como la matrícula, sino también costo de oportunidad, los ingresos que podrían obtenerse trabajando en lugar de asistir a la universidad.  Los individuos deben sopesar los costos directos y los ingresos perdidos que conlleva la educación y las futuras retribuciones derivadas de contar con una mayor formación.

Los Sindicatos


La justificación para explicar el crecimiento de los sindicatos de trabajo ha sido la ausencia de condiciones de competencia por el lado de la demanda, el poder de los empresarios requería la existencia de sindicatos monopolistas que protegieran los intereses de los trabajadores afiliados.

Los objetivos de los sindicatos

Uno de los objetivos que persiguen los sindicatos es negociar con las empresas los salarios y demás condiciones de trabajo de sus afiliados.  La meta principal ha sido de mantener y elevar los salarios reales de sus afiliados.  En los últimos años, el empleo también ha aparecido como uno de sus propósitos.

Para alcanzar los objetivos de crecimiento salarial se ha recurrido a una serie de estrategias:

  1. Restricciones a la oferta de trabajo:  la limitación de la oferta de cualquier clase de trabajo, en comparación con los demás factores productivos, tenderá a elevar el salario.  Para evitar que se incremente la oferta de mano de obra, los sindicatos han procurado retrasar la edad de entrada en el mercado de trabajo y adelantar la edad de jubilación, reducir el número de horas de trabajo a la semana.  Con el mismo objetivo los sindicatos han tratado de restringir el grado de intensidad y rapidez del trabajo.
  2. Fijación de salarios mínimos:  Otra estrategia normalmente seguida por los sindicatos es la de forzar la creación de leyes de salarios mínimos.  Éstas hacen que el salario supere el de equilibrio.  La experiencia nos dice que la fijación de un salario mínimo eleva la tasa de desempleo de trabajo no calificado y produce un aumento del salario de los que continúan empleados.
  3. Aumentar la demanda de trabajo:  Para ello se ha recurrido, por ejemplo, a la fijación de tarifas aduaneras a la importación con el fin de entorpecer la entrada de productos extranjeros.  Los sindicatos también han procurado aumentar los puestos de trabajo mediante reglas impuesta a los empresarios (por ejemplo que un restaurante disponga de un mozo cada cierto número de mesas) con el objeto de mantener la demanda de mano de obra por encima de los que aquellos realmente desearían.  Este tipo de iniciativas indica que se considera la demanda de un factor como demanda derivada de los productos en cuya producción participa.
La negociación colectiva

La negociación colectiva es señal de que existe imperfecciones en el mercado de trabajo.  Prueba de ello es que casi todas las empresas se ven obligadas a fijar una política de salarios.  Los patrones tienen cierto control sobre ellos, pero su política de salarios está condicionada por la cantidad disponible de mano de obra.

La negociación colectiva consiste en la fijación de las condiciones de trabajo, mediante la negociación entre obreros y empreasarios.

Los sindicatos tratan de establecer salarios tipo en los convenios colectivos.  Éstos delimitan un contrato genérico, que provee el marco en el cual se determinarán los contratos particulares que la empresa celebra con cada uno de los trabajadores.

Los convenios colectivos son los acuerdos que se alcanzan en las negociaciones colectivas.

La renta de la Tierra

La cantidad disponible de tierra puede considerarse aproximadamente constante, a diferencia de lo que ocurre con otros factores productivos.  Difiere de otros recursos naturales en que a corto plazo es posible obtener de ella un flujo constante de producción sin que se reduzca la cantidad del factor.

Al precio o retribución de la tierra suele denominárselo renta.  Ésta refleja el valor de su productividad.
De todos modos, cabe aclarar que la oferta de tierra para un uso concreto no es fija.  Por ejemplo la oferta de tierra dedicada a la producción de soja se puede ampliar reduciendo la destinada  a producir maíz o incrementando la cantidad de tierras bajo riego.

También tenemos que distinguir entre renta de la tierra, que va al propietario y renta agraria que es la obtenida por quien usa la tierra para una explotación agrícola.

Renta económica

La palabra renta se utiliza en los textos de Economía para describir la parte de la remuneración que reciben los factores que tienen una oferta limitada, en particular, aquella que está por encima de su costo de oportunidad.

Por ejemplo la remuneración que recibe un jugador de futbol que forma parte de la selección será una renta económica, ya que su costo de opotunidad lo que ganaría si en vez de jugar al futbol se dedicase a ejercer otra actividad, sería notablemente inferior a lo que gana como futbolista.
Tomemos el caso de un futbolista que sea contador.  Suponemos que el salario medio anual de un contador es de $25.000 y que jugando al fútbol obtienen unos ingresos anuales de $395.000, de estos ingresos $370.000 serán renta económica.  En este caso el costo de oportunidad son los $25.000 que podría ganar como contador.
La renta económica es el rendimiento de un factor de producción por encima de su costo de oportunidad.
El interés y el capital
La retribución del factor productivo capital se denomina rendimiento o interés.  El interés se puede definir como el pago por los servicios del capital o más concretamente, como el precio de un préstamo.
Las personas que disponen de dinero en efectivo tienen la posibilidad de consumir en la medida que lo deseen.  Si, en cambio,  deciden prestarlo, proponen las posibilidades de consumir ahora, y en consecuencia pedirán algún tipo de compensación por el sacrificio que están haciendo.  Esta compensación es el interés que reciben por sus préstamos, lo que les brinda la oportunidad de acceder a niveles superiores de consumo en el futuro.
Si alguien presta $100 durante un año, con la condición de que le devuelvan $110 al final de ese período, la tasa de interés demandada es el 10%.  Esto se puede considerar una medida de la compensación exigida por el prestamista, al haber perdido la oportunidad de consumir ahora bienes por valor de $100.
La diversidad de las tasas de interés
La tasa de interés se establece en un porcentaje de la cantidad prestada.  Rigen diversas tasas, que normalmente difieren de acuerdo con lo siguiente:

  • El riesgo de la operación:  cuando se concede un préstamo, siempre existe el peligro de que éste no se recupere.  Este riesgo es variable y dependerá de las características del solicitante.  En el caso de un préstamo al Gobierno, el riesgo es prácticamente nulo, pero si se trata de una empresa nueva, el riesgo puede ser considerable.
  • La garantía que ofrezca el solicitante del préstamo:  Los prestamistas suelen demandar algún tipo de garantía, por ejemplo en el caso de un préstamo hipotecario, el prestamista toma como garantía la propiedad del solicitante.  En otros casos, la garantía es personal.  El tipo de garantía ofrecida por el prestatario incidirá sobre la tasa de interés cargada por el préstamo.
  • El período para el que se concede el préstamo:  La tasa de interés variará según el período por el cual se concede el préstamo.  Un préstamo a largo plazo conlleva tasas de interés más elevadas que uno a corto plazo, ya que el riesgo aumenta con la duración del préstamo.
La demanda de préstamo y la demanda de capital

La tasa de interés se fija por la demanda y la oferta.  Pueden requerir un préstamo las empresas que deseen invertir o que enfrenten dificultades financieras; los gobiernos para sufragar los gastos que no cubren con los impuestos y las familias que deseen adquirir bienes de consumo con sumas que superan sus ingresos corrientes.

Las empresas pedirán un préstamo en función de su precio y del rendimiento que se espera obtener.  El rendimiento del capital se puede expresar en términos de los beneficios netos que se espera obtener a lo largo de la vida del capital.  Si se espera que la instalación de una máquina que cuesta $1000 origine un incremento en los beneficios netos de $100 al año, se puede argumentar que el rendimiento del capital será de un 10%.

En estas condiciones la empresa se decidirá a llevar a cabo la inversión si el rendimiento esperado del nuevo capital supera su costo, es decir la tasa de interés.

Se plantea la compra de una máquina que generará un rendimiento de un 10%.  Si es capaz de conseguir un préstamo al 8%, llevará a cabo su proyecto de inversión.  Por el contrario si la tasa de interés es del 13% , no concretará su plan.

La oferta del capital

La oferta de capital financiero provienen básicamente del ahorro.   Puede ahorrar tanto el sector público (en el caso que sus ingresos por impuestos superen sus gastos) como las empresas (en forma de beneficios no distribuidos entre sus accionistas) o las economías domésticas.  El ahorro depende de diversos factores, entre los cuales cabe destacar el nivel de la rente y la tasa de interés.  Parece razonable suponer que existe una relación entre la tasa de interés y el ahorro, si las tasas de interés son elevadas impulsarán a ahorrar y si son bajas las familias se mostrarán reacias a sacrificar consumo presente por consumo futuro.

La determinación de la tasa de interés

La demanda y la oferta de capital determina la tasa de interés.  La curva de demanda de préstamos tendrá inclinación descendente, o sea a tasas de interés más bajas, la demanda de préstamos será mayor, las empresas se mostrarán más deseosas de comprar bienes de capital al reducirse los costos totales de la inversión.

En cuanto a la oferta de fondos prestables, ésta depende del deseo de los individuos de prestar, permaneciendo invariables las demás cosas, aumente cuando se eleven las tasas de interés.

La curva de oferta de fondos prestables también tendrá la forma normal creciente.  La figura siguiente ilustra cómo las curvas de oferta y demanda de fondos prestables determinan la tasa de interés de equilibrio.



La distribución personal del ingreso y la política distributiva

La existencia de fuertes diferencias en la distribución personal del ingreso justifica la aplicación de la política distributiva, cuyo objetivo es tratar de evitar que ciertos segmentos de la población no alcancen los niveles mínimos de renta.

La política distributiva está integrada por un conjunto de medidas del Gobierno, cuyo propósito principal es modificar la distribución de la renta entre grupos sociales o individuos, tratando de hacerla más equitativa.

La política de distribución existe porque, aunque el libre funcionamiento del mercado puede alcanzar la plena y eficaz utilización de los recursos productivos, no está garantizada una distribución de la renta que se considere justa para la sociedad.

Los instrumentos de la política distributiva

La distribución funcional de la renta se refiere al reparto de los ingresos entre los factores de producción, el trabajo y el capital.  La parte de la renta que corresponde al trabajo y la que se destina a retribuir al capital dependen de la proporción en la que estos factores son utilizados en la producción y de la relación entre los precios de dichos factores.  Los instrumentos son:


  1. Los impuestos.
  2. Los gastos de transferencias (seguro de desempleo y subvenciones asociadas con la política educativa).
  3. Intervención directa en el mecanismo de mercado.
Los impuestos

Todos los impuestos modifican la distribución de la renta.  Los indirectos (recaudados sobre el consumo de servicios o compra de bienes) la modifican  en el sentido de perjudicar a los grupos de renta más baja, y por eso se los califica de regresivos.


Los individuos con menor renta pagan lo mismo que los más afortunados y el porcentaje de impuestos es superior para los más pobres.

Los impuestos sobre la renta o impuestos directos (lo que gravan la obtención de la renta) pueden ser neutrales, si no modifican la distribución de la renta y si el tipo impositivo (porcentaje que se recauda sobre la renta) es el mismo para todo nivel de renta.

Los impuestos directos son generalmente proporcionales con mínimo exento, es decir que el tipo impositivo se eleva con la renta (progresivos) modificando la distribución de ésta en beneficio de los menos favorecidos.

Los gastos de transferencia

Los impuestos pretenden conseguir recursos financieros para el sector público y modificar la distribución de la renta.  Las transferencias apuntan más directamente a garantizar una base mínima del nivel de vida para todos los individuos y una igualación primaria en la distribución de la renta.

El seguro de desempleo y las pensiones de jubilación tienen por objeto garantizar una base mínima a personas que de otra forma no podrían obtener tales ingresos.

Intervención directa en el mecanismo de mercado

Estas medidas actúan  en el proceso de formación de los ingresos sobre las fuerzas de demanda y oferta de mano de obra sobre otros factores de la producción, como el capital.

Ejemplos de este tipo de políticas son la imposición de salarios mínimos y los controles sobre los precios de determinados artículos, generalmente de primera necesidad.  Otro ejemplo es el congelamiento temporal de los salarios.


Las fallas del Estado


Si las políticas no se basan en un análisis minucioso del funcionamiento de los mercados, suelen romper el equilibrio del mercado, ir en contra de los intereses de aquellos grupos a quienes las autoridades desean ayudar, dando a lugar a las fallas del Estado.  La fijación de un precio (salario) mínimo disminuye la cantidad demandada de trabajo, de modo que del grupo de trabajadores salen ganando los que siguen empleados y pierden los que se ven despedidos y pasan a estar desempleados.


Precios máximos y mínimos


El mecanismo de oferta y demanda puede utilizarse para explicar los efectos sobre el equilibrio de mercado de la fijación de precios máximos y mínimos. 

Cuando se fina un precio máximo en un mercado, ningún vendedor puede cobrar más que este precio y en consecuencia la cantidad demandada superará la ofrecida.  Cuando el Estado intervienen fijando un precio máximo sucede lo siguiente:


  1. Aumenta la cantidad demandada.
  2. Se reduce la cantidad ofrecida.
  3. Aparece escasez en el mercado.
La imposición de un precio mínimo o de un salario mínimo garantiza que el precio no descienda por debajo de cierto nivel.  Cuando el Estado establece un precio mínimo, ocurre lo siguiente:
  1. Aumenta la cantidad ofrecida.
  2. Se reduce la cantidad demandada.
  3. Aparece un excedente de mercado.
La fijación de precios máximos o mínimos es ejemplo de una falla del Estado, se origina una incorrecta asignación de recursos.

Precios subvencionados o precios sostén

El Estado también interviene en los mercados del siguiente modo:  fija un precio sostén, deja que la demanda privada determine el precio de equilibrio necesario para adquirir toda la cantidad ofrecida por los productores y finalmente cubre la diferencia entre el precio sostén y el obtenido en el mercado.

El Estado deberá pagar esta diferencia por cada unidad producida, pero no tendrá que adquirir stock alguno de mercadería.  Esta forma de intervención no implica que los consumidores deben pagar directamente un precio mayor por los bienes subvencionados que compran, pero no impide que se produzcan ineficiencias en la asignación de los recursos.  

Con frecuencia se han fijado precios subvencionados para determinados productos de la minería, especialmente el carbón, y en ciertos mercados agrarios.



El Estado de bienestar


Fue creado en la Europa de postguerra, puede definirse como la institucionalización de los derechos sociales de los ciudadanos.  El Estado provee a los ciudadanos determinadas prestaciones en forma de subsidios, ayudas o pensiones, y brinda un conjunto de servicios sociales, generalmente, en materia de salud y educación.


El estado de bienestar es el conjunto de servicios sociales (pensiones, cobertura de desempleo, salud, educación) que garantizan a los ciudadanos un nivel de subsistencia.



Originalmente, al tratar de frecer a todos los ciudadanos unos servicios mínimos en forma de prestaciones como educación, salud, salario mínimo, pensiones, cobertura de desempleo,etc., pretendía erradicar la pobreza en Europa tras la guerra.  El estado de bienestar contribuyó a vertebrar la Europa arruinada por la Segunda Guerra Mundial en un concenso sin precedentes, y logró una convivencia difícil de alcanzar.  Mediante este proceso, el Estado se convirtió en una especie de árbitro para las distintas clases sociales y paralelamente, despolitizó y desautorizó las posibles revueltas sociales en aquellos lugares en que las desigualdades eran muy acusadas.  De esta forma se intentaba evitar el contagio de las ideas comunistas que regían entonces en Europa del Este.


Como resultado, el estado de bienestar es, desde hace medio siglo, un elemento clave de la cultura europea y ha caracterizado un modelo de crecimiento a largo plazo.

El ejemplo europeo fue seguido por otros países.  En América Latina, sobre todo, el Estado sumió funciones similares luego de la Segunda Guerra Mundial.


El debate sobre el estado de bienestar


Se ha abierto un debate central, algunos se preguntan si el estado de bienestar no se ha convertido en una rémora (obstáculo que detienen o entorpece)  para el futuro.  La clave radica en saber si las iniciativas lanzadas para aliviar la pobreza están provocando hoy déficits públicos ingobernables y aumentos del desempleo, pues propician salarios elevados que tienen como marco de referencia unos subsidios de desempleo que no invitan a trabajar.  Se cree que las subvenciones creadas por el estado de bienestar han limitado los incentivos para trabajar.

La magnitud de la quiebra fiscal del Estado, originada por una necesidad creciente de prestaciones y un menor número de contribuyentes, la cuestión para debatir es si existe la posibilidad de mantener los sistemas de protección social y a la vez generar empleo.

El estado de bienestar ha funcionado mientras la prosperidad hizo posible un aumento de la presión fiscal que compensase las desigualdades más extremas, mediante un aumento de los servicios sociales.  Cuando los ritmos de crecimiento disminuyeron, los déficit públicos empezaron a hacerse excesivos.

En América Latina en general y en Argentina en particular, buena parte del estado de bienestar fue desmantelado en los años noventa durante el auge de las políticas económicas de cuño neoliberal.  La crisis en que culminaron tales políticas obligó a generar nuevos mecanismos de lucha contra la pobreza.  En nuestro país en 2002 se implementaron los planes Jefes y Jefas de Hogar Desocupados.

El futuro del estado de bienestar

Existen tres posturas:  
  • Los neoliberales sostienen que el estado de bienestar debe ser desmantelado para que actúen las fuerzas del mercado, pues genera más ineficiencias que beneficios.
  • Otros que debe reformarse, para hacerlo compatible con la necesaria contención del gasto público, lo que implica profundos recortes en algunas de las prestaciones.
  • Los defensores de una tercera postura afirman que el estado de bienestar forma parte esencial de la lucha contra la desigualdad y en consecuencia debe mantenerse.
Al margen de las distintas opiniones políticas, las fuerza de los hechos está demostrando que el estado de bienestar precisa una reforma y actualización que permita que aquellos que realmente lo necesiten, puedan ejercer los derechos adquiridos.  Así buena parte de slos países euriopeos ha iniciado un proceso de revisión de estos niveles de asistencia, en unos casos al alza y en otros  a la baja, evitando ineficiencias y eliminando los corporativismos.